QUERIDA HIJA...
Publicado el 27/1/2017
 

A veces me despierto por la mañana y veo que has crecido en el transcurso de la noche. 
Tu cara está más definida, tus ojos parecen más viejos.

Una parte de mí está emocionada y asombrada; sé que tienes mucho por delante de ti. 
Otra parte está asustada porque el tiempo sigue y no puedo retrasarlo. Me temo que no siempre he estado atenta, y que de alguna manera me he perdido de la magia de tu crecimiento.

Me pregunto, ¿te he disfrutado lo suficiente? ¿te he dado lo que necesitas? ¿seguirá intacto tu espíritu?

No siempre soy la mamá perfecta. 
Quisiera serlo pero a veces fracaso.
A veces lo hago bien y a veces me equivoco.
Todos los días me equivoco.

A veces pierdo la paciencia cuando debería de ser más empática. A veces te regaño cuando a veces lo único que necesitas es un abrazo. Confundo tu dolor por quejas o tu tristeza por mala actitud. Me arrepiento de haberme equivocado.

Me confundo cuando estoy cansada y cuando me siento agotada al final del día.
Me confundo cuando tengo miedo. Le tengo miedo a las cosas grandes y pequeñas. Realmente pensé que los adultos ya no vivían el miedo, pero ahora soy adulta, y resulta que lo seguimos sintiendo. A veces el miedo arrebata mi corazón y no puedo pensar en otra cosa. Me olvido de relajarme y de disfrutar el tiempo contigo. Me olvido de sonreír y reírme.

Me confundo cuando estoy perdida. A veces es la ansiedad o el cansancio, pero nunca es culpa tuya. Lucharé por trabajar más en mi integridad para que cuando tú sientas algo similar, tendré las herramientas para ayudarte a superar esos obstáculos.

A veces es fácil aferrarse a las cosas negativas y olvidar todo lo positivo. Cuando te miro soy la persona más orgullosa. Cuando te miro veo bien. Veo a alguien poderosa. Tu corazón es puro y suave. Eres amable, eres vivaz y feroz.

Soy para siempre tu mayor animadora y tu fan.

Por favor, sigue ayudándome a verte y a conocerte. Sigue diciéndome cuando hiero tus sentimientos. Sigue compartiendo conmigo tus miedos y tus inseguridades y lo resolveremos juntas.

Espero que mi debilidad te enseñe algo. Espero que cuando te encuentres con tu propia rotura, cansancio, miedo y confusión, que te sientas bien con ello. Espero que tus imperfecciones no te asusten y que nunca huyas de ellas, que luches contra ellas, que aprendas a pedir perdón, y a intentar de nuevo.

No siempre somos perfectas y eso está bien.

Todos cometemos errores, y tú harás muchos errores, igual que yo. Pero nadie podrá apagar la luz que veo cuando te miro. 
Tú eres mi tesoro, tú eres mi razón.

A pesar de que la vida sigue, a veces tenemos un momento. A veces podemos alcanzar, agarrar el tiempo y sostenerlo. El mundo se detiene, todo está tranquilo, y realmente nos miramos. Es en este momento que logro ver la persona que eres y cómo creces…

Esta mañana que te veo y pareces ser más grande que ayer, te quiero decir que eres maravillosa. 
Me sorprendes todos los días y cuando te observo, me inspiras. Me inspiras a sacar la grandeza que hay dentro de mí.

En esta familia vamos a cometer errores, pero seguiremos haciéndolos juntos y seguiremos sosteniéndonos unos a los otros.
Resulta que nunca, nunca, voy a ser perfecta, pero siempre soy y siempre seré tuya. Eso puedo prometerte.

Te quiero.
Mamá.

Fuente: https://wonderoak.com/2017/01/09/dear-kids-when-im-not-good-at-this/ 

 

 
 
 
 
 



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