Primeros baños del bebé: todo lo que necesitás saber
Publicado el 8/10/2019
 

Con la llegada de nuestro primer bebé, comienzan un montón de actividades desconocidas para la mayoría de nosotras, pero que con el tiempo se volverán un hábito y serán mucho más simples. 

El momento del baño es uno de los momentos más especiales, sobre todo cuando somos padres primerizos. Probablemente experimentemos un poco de ansiedad, miedo y también tengamos muchas dudas sobre cómo hacerlo de la manera correcta, por eso en este artículo te contamos paso a paso cómo proceder de la manera más adecuada, respetando los procesos naturales de los recién nacidos y eligiendo los productos adecuados para cuidar su piel.

No apures el primer baño 

No se recomienda bañar al bebé antes de las primeras 48-72 horas de vida, para no dañar el unto sebáceo. Los bebés nacen recubiertos por una capa de grasa de aspecto blanquecino denominada también “vérnix caseosa”. 

Se trata de una sustancia exclusiva del ser humano que nos protege dentro y fuera del útero materno. Entre otras sustancias contiene péptidos, que son responsables de la acción antimicrobiana y actúan como defensas naturales. Debido a esto, es muy importante no quitarla al principio, evitando el baño del bebé hasta el tercer día de vida por lo menos. 

Primeros baños 

A partir del cuarto o quinto día de nacimiento, podemos bañar a nuestro bebé evitando productos que contengan sustancias agresivas, tóxicas o irritantes para la piel. 

Es recomendable utilizar un jabón que sea especialmente para bebés, para poder limpiar suavemente su delicada piel. Dos opciones ideales para estos primeros baños pueden ser: el Jabón en Barra J&J que limpia de forma suave y segura la piel de tu bebé dejándola con un agradable aroma, o el Jabón en Barra Baby Dove Humectación Sensible, hecho con nutrientes esenciales de origen natural que ayudan a mantener la humectación de la delicada piel del bebé. 

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El baño del bebé paso a paso 

Aunque los primeros baños suelen causar nerviosismo en los padres primerizos, siguiendo ciertas pautas básicas es muy fácil convertirlo en un hábito agradable y seguro para los pequeños. 

Lo primero que debemos hacer es acondicionar el cuarto de baño para que tenga una temperatura adecuada, alrededor de 24 grados, para que el bebé no se enfríe. También es fundamental tener todo lo necesario preparado de antemano.  

No debemos dejar al bebé solo bajo ninguna circusntancia, por lo que debemos de dejar todo a mano para no tener que alejarnos. Algunas de las cosas que vas a necesitar son: bañitotoallitas húmedas, shampoo y acondicionador, pañales limpios, crema y una muda de ropa. 

Es importante emplear un bañito específico para recién nacidos hasta aproximadamente los 6 meses de vida del bebé. Antes de meter al bebé en el agua, debemos comprobar su temperatura con un termómetro de baño o con la parte interna de la muñeca, el codo o el dorso de la mano. La temperatura ideal es entre 34-37º. 

Luego debemos desvestir al bebé y limpiar suavemente la zona del pañal antes de introducirlo en la bañera, de forma suave y lentamente. Es fundamental mantener bien agarrada su cabeza con una mano atrás de la nuca o colocando un brazo en su espalda, de manera que el bebé apoye su cabeza en nuestro antebrazo. De esta forma, el bebé quedará  semi-incorporado y bien sujeto. 

Con la mano libre (y prescindiendo de esponjas, que resultan irritantes), iniciaremos el lavado desde arriba hacia abajo, empezando por la cabeza y acabando por los genitales. Prestaremos especial atención a las zonas que hay que revisar especialmente porque suelen acumular suciedad o sudor, como el cuello y la zona de la piel con pliegues (axilas, muslos, ingle). 

Luego del baño debemos secar muy bien todo el cuerpo del bebé sin frotar (preferiblemente con toallas o gasas de algodón), especialmente entre los pliegues. Por último, le colocaremos el pañal limpio y lo vestiremos.

 ¿Con qué frecuencia hay que bañar al bebé? 

Hay quienes establecen la rutina del baño del bebé como algo inexcusable y diario. No obstante, los pediatras aseguran no solo no es necesario bañarles todos los días, sino que no es recomendable. 

El exceso de baño puede reducir las bacterias naturales con las que cuentan los bebés y hacerlos más susceptibles a las infecciones y erupciones cutáneas. 

A partir de los 12 meses, los niños comienzan a gatear, a caminar, a tocar y comer de todo… En ese momento sí requieren bañarse todo el cuerpo con más frecuencia, pero hasta entonces los bebés no se ensucian ni sudan como un niño o un adulto y la excesiva frecuencia o duración de los baños puede irritar su piel y dañar su protección natural, sobre todo si tienen la dermis muy sensible. 

Unas 3 veces por semana es suficiente para mantener la correcta higiene de nuestro bebé, pero también debemos tener en cuenta las necesidades individuales de cada bebé. Por ejemplo, hay bebés que regurgitan y el olor ácido de la leche puede ser muy desagradable. Estos bebés puede que necesiten el baño antes que otros. También si se les ha escapado el pipí o la caca, o si hace mucho calor. 

En estos casos, lo más recomendable es usar la menor cantidad posible de productos para el baño, asegurarnos de que están específicamente formulados para ello, acortar el tiempo de exposición al agua y tratar, en la medida de lo posible, sustituir los baños por el aseo con toallitas o gasas. 

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Fuente:

mibebeyyo.elmundo.es

serpadres.es