Cómo preparar tu piel para el verano: paso a paso
Publicado el 3/1/2020
 

Se acerca el verano, y con él, los días de playa. Para lucir una piel fresca y radiante, es clave mantener una buena higiene, sobre todo en el rostro. La contaminación ambiental, el maquillaje, el tabaco, el estrés, el café y los alimentos grasosos son algunos de los factores que poco a poco le van restando vitalidad, elasticidad y salud a nuestra piel, pero no te desanimes, ¡tiene solución! Una limpieza de cutis profunda es el remedio perfecto para devolverle frescura y mantener tu rostro luminoso. En este artículo te contamos el paso a paso para una limpieza de cutis efectiva.

Darte cuenta cuándo es el momento de una limpieza facial profunda es fácil. Estas son algunas señales que indican que tu piel necesita una:

-   Aparición de puntos negros o granitos.

-   Piel con tono apagado y sin brillo.

-   Piel porosa y áspera.

-   Piel más grasa de lo normal. 

Si sentís o ves en tu rostro algunas de estas características, una buena higiene será la clave para eliminar toxinas, impurezas, reducir el acné y los puntos negros.

Preparación previa: cuál es tu tipo de piel 

Las pieles no son todas iguales: van cambiando según la edad, la alimentación, las hormonas o el momento de la vida que estemos atravesando. Por esta razón, los tratamientos deben adecuarse a cada necesidad y se debe utilizar productos específicos para cada tipo de cutis. 

Es importante intentar que las cremas y tónicos que usemos sean hipoalergénicos y, en lo posible, que sean de calidad. No es bueno correr riesgos con la piel del rostro. 

También es necesario tener claro tu tipo de piel y contar con productos específicos. Si tenés piel seca, por ejemplo, no es recomendable usar cremas o lociones de limpieza para piel grasa. 

Cómo saber cuál es tu tipo de piel 

Los tipos de pieles son: 

Piel seca: con este tipo de cutis, el problema generalmente es la aparición temprana de arrugas, marcas o líneas de expresión. Lo mejor es usar jabones suaves y lociones limpiadoras especiales para pieles secas. Para ayudar al rejuvenecimiento de la piel, hay que limpiarla diariamente, quitar el maquillaje siempre e hidratar de día y de noche. 

Piel grasa: cuando tenés este tipo de piel, es probable que necesites realizarte limpiezas regularmente. La grasa propia del cutis es un gran receptor de todas las impurezas y contaminación ambiental. Por ello, es muy importante higienizarla y liberar los poros para ayudarla a oxigenar la piel. Lo ideal es hacerse una limpieza con un jabón específico para este tipo de piel una vez al día y evitar productos cosméticos aceitosos. 

Piel mixta: en este caso, lo mejor es usar productos intermedios y neutros. Se recomienda, luego de hacer la limpieza en todo el rostro, aplicar una loción o gel para piel grasa de forma local en la zona que lo necesite. Por ejemplo, pasar un algodón en la frente, nariz y mentón. 

Ahora sí, ¡comenzamos con el paso a paso! 

1. Limpiar la piel 

Al comenzar con tu limpieza de cutis casera, lo primero que debés hacer es limpiar los restos de maquillaje y la suciedad superficial del rostro. Para ello, podés usar algún jabón facial o alguna loción limpiadora. Lo ideal para desintoxicar a fondo la piel es que elijas un producto que tenga aloe vera o té verde.

 

2. Abrir los poros 

Para que los productos penetren correctamente en la piel, tenés que abrir los poros de tu rostro con vapor de agua. Es la mejor manera de simplificar la extracción de puntos negros e impurezas, haciendo que la piel se vuelva más suave y manipulable. 

Primero, debés calentar agua en una olla mediana. Una vez que hierve, apagá el fuego, ponela en un recipiente y llevá el mismo a donde te estés haciendo el tratamiento. Ponete una toalla en la cabeza, acercá tu rostro al agua (no mucho, porque podés quemarte) y dejá que el vapor se sienta en tu cara. Mantené esa exposición durante unos 5-7 minutos. 

Si querés brindarle relajación a tu rostro, podés agregar en la olla algún aceite esencial antes de que hierva y luego realizar el mismo procedimiento. 

3. Exfoliación 

Con un suave masaje circular, sin ejercer mucha presión, aplicá un producto exfoliante en tu rostro. Podés emplear más fuerza en la zona de la frente, pera y nariz. 

Las cremas para exfoliación contienen gránulos o microesferas que al frotarlas contra la piel, remueven la capa más superficial de la misma y ayudan a extraer células muertas, granitos y puntos negros. 

Para quitar el producto, lo mejor es utilizar bolitas de algodón humedecidas con agua. Si tenés muchos puntos negros, lo ideal es que hagas la exfoliación con un producto específico para esto. Ver opciones aquí 

 

4. Extraer puntos negros y granitos 

Para este cuarto paso, debemos tener más cuidado. Al estar los poros abiertos, todo lo que uses tiene que estar bien higienizado, para así evitar cualquier tipo de infección. Los requisitos básicos son: manos bien limpias y el uso de gasas o algodones impecables. 

Sin lastimar, ejercé un poco de presión en las zonas con más impurezas. En los granitos puntuales, tratando de evitar las uñas, apretá hasta extraerlos. Si ves que están muy duros o duele mucho, no insistas. Seguramente la limpieza ayudará al proceso y a que se vayan más rápido. Cuando termines, enjuagá tu rostro con agua templada. 

También podés utilizar alguna mascarilla específica para acné e incluso alguna para tus labios. 

5. Masajear y aplicar mascarilla calmante 

Existen muchas mascarillas diferentes y cada una tiene función y propiedades particulares. Hay purificantes, antiarrugas, hidratantes, para piel grasa, anti manchas o para pieles secas. Tu elección va a depender del tipo de piel y la necesidad del momento. 

Colocá la mascarilla siguiendo las indicaciones que aparecen en su empaque y esperá el tiempo indicado. Para retirarla, realizá movimientos circulares con una gasa limpia, mojada en agua o en alguna infusión de manzanilla fría. 

6. Cerrar los poros 

Cuando termines de lavarte bien la cara, debés cerrar los poros con un tónico facial. Hay tónicos para piel seca y sensible, libres de alcohol y aceites, con ácido hialurónico y más. Son muchas las opciones: elegí la que más te convenga y aplicala con un algodón sobre todas las zonas tratadas.

 7. Hidratación

Por último, para prevenir el envejecimiento de la piel, es necesaria una buena hidratación. La elección de la crema va a depender de tu tipo de piel y del momento del día en que te realices el tratamiento. Este paso es muy importante porque favorece la elasticidad de la piel y el mantenimiento de un cutis con aspecto joven y sano. Encontrá la crema de hidratación ideal para tu piel acá

Cada cuánto hay que hacerse una limpieza 

La recomendación de los dermatólogos es realizar una limpieza casera una vez al mes. Sin embargo, si sos fumadora, quizá sea mejor que aumentes esa frecuencia ya que el humo tapa los poros y la nicotina hace que la piel se vea más amarillenta. 

Además de los tratamientos que realices en tu hogar, podés hacerte limpiezas profundas en algún centro estético 2 o 3 veces al año, esto te ayudará a mejorar aún más el aspecto de tu rostro. 

 Limpiarse diariamente la piel es clave

Todos los días, por la mañana y por la noche, deberíamos higienizarnos el rostro con agua micelar o alguna crema de limpieza suave. ¿Por qué? Las glándulas sebáceas de nuestra piel producen constantemente una sustancia grasosa llamada sebo. Este sebo es el que, al acumularse en los poros, acumula bacterias y genera los puntos negros y los granitos. 

A la mañana debemos limpiar el rostro para eliminar el exceso de grasa que se acumuló por la noche y, al acostarnos, para sacarnos el maquillaje y la suciedad que fuimos juntando durante todo el día. Es importante saber que, aunque no te maquilles, debés limpiar la piel para sacar restos de crema, residuos, polvo y otras suciedades que podés adquirir del ambiente. Todo tapa los poros y afecta la pureza y la salud de tu piel. 

Y por último, recordá que para mantener tu piel radiante y saludable, es importante que uses siempre protector solar. Encontrá el indicado para tu piel acá.