Beneficios de la lectura a temprana edad
Publicado el 23/4/2019
 

El Día Internacional del Libro es una conmemoración celebrada cada 23 de abril a nivel mundial, con el objetivo de fomentar la lectura, la industria editorial y la protección de la propiedad intelectual. 

En el caso de los niños, la lectura es un hábito que los adultos debemos ayudar a incorporar. La lectura no solo ayuda a alimentar la imaginación y entretener a los niños sino que les ayuda a desarrollar su capacidad intelectual.

 Incentivar el hábito de la lectura en los niños tiene muchos beneficios para su desarrollo. Aunque en la actualidad hay muchas otras herramientas que nos permiten “entretenerlos”, enseñarles a apreciar los libros les ayudará en su formación intelectual, social y emocional. 

La lectura tiene múltiples beneficios, tanto en los adultos como en los niños, pero a temprana edad, la lectura puede convertirse en un factor sumamente importante en el desarrollo de los chicos. 

A continuación te contamos algunos de los beneficios que tiene incorporar el hábito de la lectura a una temprana edad. 

Adquisición de vocabulario 

A medida que van creciendo, los niños comienzan a explorar el lenguaje, al principio por imitación a los adultos y luego, al iniciar la etapa escolar, a través de diversas actividades, como la lectura por ejemplo. Esta actividad los ayuda a establecer asociaciones y a desarrollar su capacidad de razonamiento. 

A medida que aprenden a leer, los niños no solo descubren nuevas palabras y enriquecen su vocabulario, sino que también comienzan a comprender mejor el discurso. Por ello, es de suma importancia apoyar el proceso de lectura y guiarlo adecuadamente, tanto en el aula como en el hogar, siempre proponiéndolo como una actividad de ocio y diversión, y no como una tarea impuesta que debe ser cumplida. 

Mejora comprensión lectora

La compresión lectora es una herramienta indispensable para todo ser humano. Sin ella, el proceso de formación académica se dificulta y se hace más largo. Es esencial trabajar en ella desde el hogar, con lecturas complementarias y actividades afines. Ayuda a despertar la curiosidad por distintas temáticas, generar preguntas, intentar responderlas, procesar la información y comprender mejor las cosas.  

Un niño que ha incorporado el hábito de la lectura desde temprana edad, probablemente no tendrá muchas dificultades en lo que respecta al aprendizaje.

Desarrollo de la imaginación y creatividad 

Los libros contienen cientos de mundos y realidades que les permiten a los niños potenciar su capacidad de imaginación y creatividad. A través de estos recursos los pequeños pueden “transportarse” a otros lugares, recreando en su mente los personajes y escenarios que allí se exponen. 

Esto puede desencadenar la imitación de estos mundos y actitudes de los personajes en la vida real, ya sea mediante un juego de roles o dibujando. Por eso es fundamental prestar especial atención a los contenidos que leen nuestros hijos. Todo esto, en conjunto, será clave para su formación intelectual. 

Mejora la expresión 

La lectura contribuye significativamente a mejorar la expresión de los niños, cuanto más vocabulario adquieren, mejor consiguen expresarse en su entorno familiar, escolar y social. 

Disminuye los problemas de concentración

Leer frecuentemente ayuda a los niños a desarrollar su concentración. Por ejemplo, en un cuento, a través de los personajes y la trama, se capta su interés y, en consecuencia, los niños se ven motivados a centrar su atención para saber cómo terminará la historia. 

Aunque es normal que al principio, cuando aún son muy pequeños, se distraigan con facilidad. Pero el hecho de que poco a poco consigan centrar su atención en un texto les ahorrará, a corto y largo plazo, muchas dificultades vinculadas al aprendizaje.

 Ayuda a desarrollar su personalidad 

La lectura también ayuda a desarrollar la personalidad de los niños, ya que a través de ella descubren qué cosas les gusta y qué cosas no, con qué se sienten más identificados, qué les llama la atención y muchos otros aspectos. 

Ejercita el cerebro 

La lectura es, en sí misma, un ejercicio para el cerebro. Permite que se establezcan conexiones y se mejore la memoria y el entendimiento. Incluso si el texto no tienen una gran complejidad, el cerebro estará trabajando. 

Desarrolla la empatía 

Por lo general, los niños que leen desde temprana edad tienden a ser más empáticos. Esto se debe a que las historias les ayudan a entender mejor las emociones, y también aprenden a ponerse en el lugar del otro. 

La empatía puede contribuir positivamente en su adaptación al entorno social y a ser mucho más tolerantes ante distintas situaciones. 

¿Cómo incentivar la lectura en los niños? 

A diferencia de lo que se suele creer, los padres no deben dejar la enseñanza solo a los maestros. Al contrario, hay que despertar su interés por la lectura, desde muy pequeños, desde el hogar.

 

  • Tomate un rato para leerle a tus hijos en casa. Hacelo frecuentemente, aunque sea solo un rato.
  • Dales el ejemplo. Es difícil transmitir un hábito que no tenemos. Los chicos se dan cuenta qué cosas disfrutamos y cuales no. Si notan que los adultos disfrutamos la lectura, probablemente despertemos su curiosidad.
  • Después de una lectura, fomentá una pequeña sesión de preguntas: ¿Qué hicieron los personajes? ¿Qué personaje les gustó más? ¿Qué aprendieron de esa historia? 
  • Intentá ofrecerles lecturas varias, acorde a su edad, pero sin limitarlos. Ofrecerle a un niño solo lecturas infantiles podría interferir en su evolución como lector. ¡No los subestimes! 

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Fuentes:

guiainfantil.com

eresmama.com